Historia

Con 60 años de historia a sus espaldas, el Restaurant Bilbao ha sabido mantenerse como uno de los locales más reconocidos de la ruta gastronómica de Barcelona. Distanciado de modas efímeras, este local continúa manteniendo vivo el espíritu de siempre y ofrece una cocina tradicional pero puesta al día. No en vano, Pere Valls Isart, propietario y ánima del Bilbao, recuerda que toda su vida ha estado vinculada al mundo de la restauración. Su abuela y su madre habían sido cocineras.

“Durante muchos años mi familia regentó la fonda que había en Els Hostalets de Pierola, municipio de donde soy oriundo y en donde también, con anterioridad, mi abuela había gestionado el casino del pueblo”

La familia Valls-Isart adquirió un local situado en la calle Perill del barrio de Gracia, donde inauguraron un bar. “Se trataba de un negocio familiar que llevaban entre todos. Al cabo de unos años, Pere Valls coge el relevo generacional y, consciente de las posibilidades que tenía aquel negocio, apostó por adentrarse plenamente en el terreno culinario”.

“La gastronomía era algo que siempre me había atraído, algo que había vivido y que comprendía desde mi infancia. Probablemente por esta razón me di cuenta que hacía falta ir un poco más allá y sería bueno y necesario que el establecimiento se abriera camino en este campo”.

El Bilbao práctica una cocina tradicional y elaborada que, durante los primeros 18 años, se sustentó en la experiencia y el savoir faire de la madre del señor Valls, a quien más tarde el mismo sustituyó.

“Me gusta mucho cocinar y he disfrutado mucho dedicándome a ello; pero, a medida que pasan los años, llega un momento en qué uno mismo necesita tomarse las cosas con un poco más de calma. Por este motivo, desde hace 20 años, en nuestra casa trabaja Jordi Olivet, cocinero procedente de la Escuela de Restauración que ha sabido comprender y mantener vivo el espíritu del Bilbao. Se trata de una persona joven, con quien mantengo un buen entendimiento, que con empuje y profesionalidad sabe aportar toques de modernidad sin apartarse del carácter tan arraigado de nuestros platos. Asimismo, con el resto del equipo se juntan experiencia y juventud a fin de garantizar fidelidad y dinamismo.”

Con una clientela devota que ha hecho del Bilbao su punto de reunión y con otra que va motivada por lo que explica el boca-oreja, este restaurante acoge, sobre todo personas que aprecien una buena cocina y un buen producto.